La Volaera somos una asociación de voluntariado intergeneracional sin ánimo de lucro nacida en Granada en el año 2014, aunque contamos con más de 20 años de experiencia acompañando a mujeres y menores víctimas de violencia machista. Somos mujeres que hemos vivido en primera persona la violencia y el abandono institucional después de la denuncia, y también personas comprometidas que no hemos querido ni podido permanecer indiferentes ante la injusticia.
Nuestro nombre, La Volaera, evoca esa piedra que sujetaba el delantal de las mujeres andaluzas para que el viento no lo levantara mientras trabajaban. Para nosotras es un símbolo de resistencia, de arraigo y de memoria. Representa el peso que hemos llevado, pero también la fuerza que nos ancla a la tierra mientras luchamos por un futuro mejor.
La asociación surge tras constatar el infierno que comienza después de salir de una relación violenta: el miedo persistente, la inseguridad, la lucha por sacar a los hijos e hijas adelante, mientras el maltratador sigue atacando a través de ellos y el propio sistema se convierte en un obstáculo en vez de un aliado. Por eso nos organizamos: para romper el aislamiento, para acompañar a quienes atraviesan esa difícil travesía y para visibilizar los fallos de un sistema que muchas veces revictimiza en lugar de proteger.
Nuestro Objetivo
Nuestro objetivo es luchar por la igualdad real y por la erradicación de la violencia machista en todas sus formas. Acompañamos a las mujeres y a sus familias en el proceso de denuncia y recuperación. Visibilizamos la violencia institucional que sigue operando después de la denuncia, denunciamos la falta de protección y exigimos políticas públicas eficaces que respondan a las necesidades reales de las mujeres y de sus hijos e hijas. Trabajamos desde un feminismo crítico, interseccional y de base, poniendo en el centro a las víctimas, escuchando sus voces, y «construyendo una sociedad justa, donde la vida esté en el centro y no en los márgenes».
Qué Hacemos
Acompañamiento cercano y continuo. Estamos abiertas los 365 días del año, ofreciendo una mano amiga, un espacio de escucha y apoyo práctico a mujeres y menores víctimas de violencia machista. Acompañamos en los procesos judiciales, administrativos y personales. Contamos con un equipo de abogados comprometidos que ofrecen asesoramiento legal especializado, defensa jurídica y acompañamiento durante todo el proceso judicial, siempre desde una perspectiva feminista y de derechos humanos. Muchas veces somos el primer refugio y la única red.
Denuncia de la violencia institucional. Como no dependemos de subvenciones públicas, tenemos la libertad de alzar la voz sin censura y denunciar los fallos del sistema de protección. «Denunciamos lo que otros intentan invisibilizar». Y lo hacemos con firmeza: la violencia institucional es real, y se ceba en las víctimas una y otra vez.
Formación y sensibilización. Desarrollamos talleres, conferencias y ponencias en centros educativos (desde infantil hasta la universidad), asociaciones y diferentes instituciones. Trabajamos especialmente la falta de formación en igualdad de género y la relación entre la desigualdad sexual y la violencia machista.
Cultura como herramienta de cambio. Apostamos por la cultura transformadora como una de nuestras principales vías de intervención. Tenemos consolidado “La Volaera Teatro”, un proyecto intergeneracional en el que jóvenes y mayores trabajan juntas desde lo lúdico para abordar problemáticas sociales y de género. Esta iniciativa ha sido reconocida con diversos premios, incluyendo galardones otorgados por el Ayuntamiento de Granada.
Trabajo intergeneracional. Creemos en el valor del aprendizaje mutuo entre generaciones. La comunicación entre mayores y jóvenes es uno de nuestros pilares, fomentando espacios de reflexión y acción conjunta. La experiencia y la memoria se combinan con la fuerza y la creatividad de la juventud para construir un feminismo inclusivo y transformador.
Activismo político y social. Nos movilizamos en fechas clave como el 8M o el 25N, pero también el resto del año, a través de intervenciones en el espacio público, como la instalación de 93 lápidas en la Plaza del Carmen, homenaje a las víctimas de feminicidio, y como denuncia de la desprotección institucional. Participamos activamente en medios de comunicación, redes sociales y actos públicos para dar visibilidad a la lucha feminista. «No somos un colectivo, somos ciudadanas de pleno derecho y como tal exigimos el cese de estas desigualdades.»
Qué Denunciamos
Nuestra labor es acompañar, pero también denunciar con fuerza la realidad de violencia estructural y sistémica que viven las mujeres. Estas son nuestras denuncias:
Violencia estructural y precarización de la vida. Las mujeres somos las principales empobrecidas por un sistema económico que precariza nuestros trabajos, que mantiene la brecha salarial y que nos condena a pensiones insuficientes.
Las condiciones laborales precarias, la ausencia de políticas de conciliación y el desamparo en la crianza refuerzan nuestra dependencia económica y nos exponen a situaciones de vulnerabilidad y violencia.
La crisis de vivienda y los desahucios impactan especialmente en las mujeres, que se ven sin recursos ni alternativas dignas para rehacer sus vidas lejos de los agresores.
La carga de los cuidados. Denunciamos la feminización del cuidado y el trabajo reproductivo, tareas invisibilizadas y no remuneradas que recaen de manera casi exclusiva sobre las mujeres, sin apoyo institucional ni reconocimiento social.
El abandono de las instituciones perpetúa la explotación de las mujeres en el ámbito doméstico y limita nuestras oportunidades laborales, económicas y personales.
Violencia institucional. Los fallos en la evaluación del riesgo y la desprotección de las víctimas siguen costando vidas. El sistema de protección es insuficiente y, muchas veces, genera más daño a quienes debería proteger.
Denunciamos que los discursos negacionistas de la extrema derecha, sumados al silencio cómplice de la sociedad y muchas instituciones, ponen en riesgo la vida de las mujeres y de sus hijos e hijas.
Racismo y violencia hacia las mujeres migrantes. La situación de las mujeres migrantes y racializadas es especialmente grave. La falta de redes de apoyo, el racismo institucional, la inseguridad administrativa y la criminalización de la migración las colocan en una situación de doble violencia: la del machismo y la del racismo estructural.
Muchas mujeres migrantes quedan atrapadas en condiciones de explotación laboral y sexual, sin acceso real a derechos básicos ni protección efectiva.
Violencia sexual y mercantilización de los cuerpos. Denunciamos la violencia sexual y la explotación a través de la prostitución, la trata y la pornografía. Exigimos medidas abolicionistas reales que frenen el blanqueamiento de estas prácticas.
Rechazamos el uso político que se hace de las mujeres víctimas de trata y prostitución sin que existan políticas efectivas de protección y alternativas de vida digna.
Denunciamos cómo redes como OnlyFans y la industria pornográfica perpetúan la cosificación y la explotación de los cuerpos de mujeres y niñas, normalizando la cultura de la violación.
Exigimos
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- «Nada que celebrar, todo por conquistar.»
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- Exigimos a los gobernantes que legislen de acuerdo con las necesidades reales de los menores y las mujeres, incluyendo de manera efectiva a las mujeres migrantes y racializadas.
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- «Las mujeres defendemos la vida, la damos y la sostenemos. Instamos a la sociedad y a los responsables políticos a que inviertan en vida y no en guerra.»
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- «Exigimos ser escuchadas. Una vez más, este 8M y siempre.»
Súmate a la Volaera
Estamos abiertas los 365 días del año, con una sonrisa, con una mano amiga que te acompaña y con un corazón grande para arroparte. Si quieres ser parte del cambio, únete a La Volaera. Juntas somos más fuertes.
